Muchos jóvenes se apresuran a tener a
tener pareja por el hecho de no gustarle estar solos o por el desequilibrio hormonal.
De igual forma deciden casarse, sin antes tomar en cuenta si es la voluntad de
Dios. En los últimos años la frecuencia de jóvenes que se casan por causa de
embarazo en el noviazgo ha aumentado de una forma exorbitante. Ahora bien,
cualquiera que sea la razón para casarse, debemos entender que el matrimonio es
algo instituido por Dios.
El matrimonio es el resultado de la decisión
materializar un sentimiento llamado amor. Existen cuatro tipos de amor, el amor
storgos, eros, philos y ágape.
El amor storgos - afecto natural
Es la intención de proteger o ayudar. Se
afilia a la solidaridad y necesidad.
El amor eros - amor sexual o erótico
Es la atracción física creada por una
emoción que puede ser buena o mala y da equilibrio en la relación e intimidad
en el matrimonio.
Amor philos - amor a la amistad
Es la respuesta del humano a lo que le
agrada. Está apoyada en una comunicación entre el que ama y el amado.
Amor ágape - Amor absoluto y provienen
solo de Dios
Este amor no espera recompensa ni
siquiera aceptación propia. Se preocupa primero por la otra persona, se
sacrifica y da de sí mismo, sin importar la respuesta del otro. Es el mismo
amor de Cristo Jesús.
El matrimonio requiere un amor ágape. Esto implica amar incondicionalmente a alguien como manda Dios, como uno ama a su propio cuerpo.
En el matrimonio los tipos de amor cambian su
significado, pero persiguen el mismo objetivo.
El amor storgos - lealtad en el matrimonio.
El amor eros - intimidad en el matrimonio.
El amor philos - comunicación en el
matrimonio.
El amor ágape - comunicación,
protección, responsabilidad, respeto, equidad, consideración, honestidad,
confianza, fidelidad, honestidad y perdón en el matrimonio.
Cuando las parejas
comprenden que la unión matrimonial es algo dispuesto por Dios y logran cultivar
esta semilla, la mayor cosecha es el amor por siempre. Esto se vuelve el mayor
sostén para la familia.

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